No queda otra que sentir.


Momentos extraños de la vida que me hacen reflexionar ante un futuro incierto, lejano pero a la vez tan cerca que no puedo detenerlo. Sensaciones desconocidas se enredan en mi cabeza, miles de sentimientos aparecen uno tras otro, indescriptibles, confusos, que van mas allá de las palabras, que torturan a su paso y no se pueden detener, donde lo único que queda es dejarse llevar por ellos, dejarse arrastrar, experimentando cada una de las sensaciones, sentir la tristeza, la alegría, la amargura, la apatía, llorar si es necesario, gritar si calma el dolor, pues lo único que se tiene es esa maraña de sentimientos que espera ser desenredada poco a poco.


Al final no queda otra que sentir.